El objetivo de la campaña es que muchos más hombres que tienen sexo con hombres opten por vacunarse y obtener así una protección para toda la vida. Durante el 2009 Barcelona registró 200 casos de hombres afectados por hepatitis A, la mayoría de los cuales habían tenido sexo con otros hombres. Entre los afectados por la enfermedad en el período indicado, el 58% explicó que no conocía la recomendación de vacunarse y un 20% la conocía pero no creyó necesario hacerlo.
La Agencia de Salud Pública de Barcelona inició el año 2004 el programa de vacunación frente a la hepatitis A, ofreciendo la vacuna en su centro de vacunaciones, y en saunas y locales donde habitualmente acude el público gay. Después de 5 años se ha vacunado a más de 2.800 hombres, contando con la colaboración del movimiento asociativo, los empresarios del sector y los promotores de actividades dirigidas al público gay.
Según palabras del representante de Gais Positius, Joaquim Roqueta, hay que incidir en la responsabilidad de los profesionales sanitarios, por un lado "para no incurrir en actitudes heterosexista" y otra "demostrando que son sensibles a estos pacientes, a los que tienen que preguntarse por la su salud sexual y facilitarles la vacunación ". En la misma línea la responsable de campañas de la ASPB, Elia Díez, considera que los servicios de salud deben promover esta vacuna, teniendo en cuenta que cerca de 20.000 hombres de la ciudad pueden necesitar esta protección. Desde la administración, la delegada de Salud del Ayuntamiento, Isabel Ribas, elogia la colaboración e implicación del movimiento cívico en esta campaña.
La hepatitis A puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente que se dé cuando se convive con un enfermo de hepatitis A, en niños pequeños (no vacunados), en personal de guarderías, entre hombres que tienen relaciones con hombres y en personas que hayan viajado a zonas donde la enfermedad sea frecuente. En Barcelona hay cerca de un centenar de casos anuales.
La hepatitis A puede no dar síntomas, pero cuando se manifiesta lo hace entre 2 y 6 semanas después del contagio, en forma de cansancio, fiebre, náuseas, pérdida del apetito y diarrea.
Generalmente es una dolencia leve, pero en ocasiones puede cronificarse, con consecuencias muy graves.
Más información: www.aspb.cat
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