La diversidad de manifestaciones clínicas que presenta, así como el desconocimiento por parte de un gran número de profesionales médicos, hacen del síndrome antifosfolipídico (SAF) una enfermedad infradiagnosticada en nuestro país a pesar de sus graves complicaciones, sobre todo en la población femenina.
Actualmente 1 de cada 2.000 españoles padece esta enfermedad autoinmune sistémica que se caracteriza por la alteración de los mecanismos de coagulación de la sangre y la aparición de trombos en arterias o venas de cualquier parte del organismo y que, hoy por hoy, ya es considerada la tercera causa de trombosis. De hecho, en la fase más aguda, la enfermedad alcanza cifras de mortalidad de hasta el 30%.
Según el Dr. Ricard Cervera, jefe del Servicio de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic, de Barcelona, “aunque ahora mismo se le estima una incidencia similar a la del lupus, las cifras reales seguramente serán más elevadas, puesto que el poco conocimiento que se tiene del síndrome antifosfolipídico hace que muchos pacientes no estén correctamente diagnosticados”.
El Dr. Cervera ha presentado nuevos datos acerca del avance en el diagnóstico de esta patología en el Congreso EULAR (Liga Europea Contra Las Enfermedades Reumáticas) que se acaba de celebrar en Roma y que congrega a los mejores especialistas en este ámbito, entre ellos, un gran número de expertos de la Sociedad Española de Reumatología.
Debido a que los trombos pueden aparecer en cualquier órgano, las manifestaciones clínicas pueden ser de lo más dispar y dependerán de las zonas afectadas. “Uno de los principales problemas que presenta este síndrome en la actualidad es que los criterios consensuados para su clasificación no incluyen muchas manifestaciones clínicas con las que se puede presentar, como son las lesiones valvulares cardíacas, la trombocitopenia, las lesiones renales o las úlceras cutáneas, por poner algunos ejemplos”, apunta el experto. “Éste es uno de los motivos por los que es tan difícil un diagnóstico certero”.
Sin embargo, el hecho de que estas manifestaciones de la enfermedad cada vez sean mejor conocidas, unido a la introducción de técnicas de laboratorio más eficaces para detectar los anticuerpos antifosfolipídicos como la determinación de los anticuerpos anti-beta-2-glicoproteína I, que no permiten la coagulación normal, ha facilitado y acelerado este diagnóstico.
Alto riesgo en mujeres embarazadas
Como ocurre con la mayoría de las enfermedades autoinmunes, el síndrome antifosfolipídico es más común en población femenina que en la masculina. Aunque las localizaciones de aparición de trombos que se dan más asiduamente son las venas de las piernas –provocando tromboflebitis o trombosis venosas profundas-, y las arterias cerebrales –dando lugar a ictus-, resulta un grave riesgo en mujeres embarazadas.
“En la mujer es común que el síndrome antifosfolipídico genere trombos en los vasos de la placenta, lo cual provoca abortos tanto prematuros como tardíos y muertes fetales si no es tratado debidamente”, subraya el Dr. Cervera. “Un tratamiento con antiagregantes y heparina, unido a un riguroso control obstétrico en unidades especializadas, ha hecho que se reduzca la tasa de abortos del 90% al 15% en mujeres con este síndrome”.
Estos datos indican que aquellas mujeres que han sufrido uno o más abortos sin causa aparente, o partos prematuros antes de las 34 semanas, son candidatas a padecer síndrome antifosfolípido.
Aunque de forma menos común, la trombosis puede darse en los vasos de la dermis cutánea, los riñones o el hígado, por lo que hace que sea una patología con la que puede encontrarse cualquier especialista. El Dr. Cervera insiste en la necesidad de un equipo multidisciplinar de especialistas para el abordaje de esta enfermedad, pero liderado por aquéllos que tienen mayor conocimiento de las enfermedades autoinmunes, como son los reumatólogos, internistas o inmunólogos clínicos.
Un reto para los investigadores
El síndrome antifosfolipídico es todavía una enfermedad joven de la que queda mucho por saber, pero que a la vez está suponiendo un importante reto para los investigadores tanto básicos como clínicos “por el amplio abanico de manifestaciones que muestra tanto en la clínica como en el laboratorio, y porque tiene un gran parecido al lupus eritematoso sistémico, una patología que siempre ha causado una gran atracción”, explica el Dr. Cervera.
Tanto es así que se ha puesto en marcha un trabajo multicéntrico europeo en el que participa un millar de pacientes que están siendo estudiados de forma prospectiva. “El Euro-phospholipid Project, coordinado desde el Hospital Clínic, nos permitirá conocer mucho mejor las principales manifestaciones de la dolencia, por lo que podremos mejorar el abordaje e incrementar las tasas de diagnóstico”, comenta el Dr. Cervera.
Sociedad Española de Reumatología (SER) - www.ser.es
La Sociedad Española de Reumatología (SER) es una asociación científica que tiene por objeto fomentar el estudio de las enfermedades reumáticas –enfermedades del sistema musculoesquelético y del tejido conjuntivo- en beneficio de los pacientes y atender los problemas relacionados con la especialidad. Actualmente, la SER representa a cerca de 1.500 profesionales en España y mantiene contacto con las sociedades autonómicas de Reumatología de todo el país. La SER desarrolla trabajos, estudios y proyectos de investigación en Reumatología y brinda apoyo a los pacientes de enfermedades reumáticas a través de su relación con asociaciones que integran fundamentalmente a pacientes como la LIRE (Liga Reumatológica Española), CONFEPAR (Confederación de Pacientes Reumáticos), ConArtritis (Coordinadora Nacional de Artritis) o el Foro Español de Pacientes.
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